Extinction: Y pese a todo…

Lo importante es no matarnos entre nosotros

extinction-portada

“Extinction: Y pese a todo…”, de Juan de Dios Garduño

extinction-y-pese-a-todoLo difícil no es sobrevivir a las criaturas, sino no matarnos a nosotros mismos. Algo así es lo que se queda en mi mente después de leer Extinction: Y pese a todo…. Las novelas de terror han aparecido en mi camino últimamente con demasiada asiduidad y, aunque esta obra llevaba ya tiempo en las librerías, no ha sido hasta su reedición – con motivo del estreno de su adaptación a la gran pantalla – cuando me decidí a leerla. Y vaya si lo he hecho. Devorada en apenas día y medio, la novela de Juan de Dios Garduño nos lleva a un paisaje completamente nevado donde tres personajes tendrán que sobrevivir, aparentemente, a un apocalipsis que ha tenido lugar tras la Tercera Guerra Mundial. Y no es que yo me haya equivocado al utilizar la palabra “aparentemente”, porque de lo que aquí se habla, más allá del apartado de terror más clásico, es de la supervivencia con nuestros propios fantasmas, ese pasado que llevamos a cuestas y que, en una situación límite como la que nos propone el autor, llevará a los protagonistas a situaciones y pensamientos que jamás hubieran pensado que pasaran por sus mentes. Y es que al final, el ser humano, con todas sus ideas racionales a cuestas, no deja de ser un entramado de mecanismos de negación que, cuando todo a su alrededor se va a la mierda, rompen sus cadenas y terminan por ensuciarlo absolutamente todo.

Peter, su hija, y Patrick son, o eso creen ellos, los únicos supervivientes del holocausto que tuvo lugar tras la Tercera Guerra Mundial. Recluidos en sus respectivas casas, tendrán que hacer frente a todo lo que llevan a sus espaldas, mientras por la noche se escuchan pequeños ruidos que les harán entender lo que más temen: ellos no son los únicos, y las pesadillas pueden hacerse realidad.

Siempre habrá alguna sombra, algún resquicio, que convierta la luz más cegadora en oscuridad absoluta. Podría parecer que, en un paisaje nevado y con el blanco como telón de fondo, estaríamos ante una historia repleta de claridad, y aunque en la imaginación de cada lector puede parecerlo, Extinction: Y pese a todo… es un continuo baile de sombras, de un terror clásico, donde criaturas deformes buscan comida en los cuerpos de los supervivientes, pero que paradójicamente no son las que provocan el mayor terror en esta obra. Juan de Dios Garduño completa un cuadro que podría haber sido una historia más pero no lo es, colocando al lector en la posición perfecta para entender cómo se comportan los seres humanos en situaciones en las que la muerte puede ser la salvación y sobrevivir el peor de los castigos. Suscita, además, esa suerte de reflexión sobre en qué punto las historias de terror se convierten, de esta manera, en una radiografía exquisita del comportamiento, en una fotografía en movimiento del significado de la familia, y también, aunque más de soslayo, en una crítica a la política que, como si de un visionario se tratase, nos acerca más que nunca a lo que nos cuenta en esta novela. Así, como si tratase de un triángulo equilátero, cada uno de sus lados comprenden los miedos más universales, los deseos más necesarios, y las consecuencias inmediatas de la decepción.

Porque no hay que olvidar que, las historias de terror, se mueven continuamente por el espectro de aquellas motivaciones que hacen que las personas nos movamos, nos convirtamos en lo que somos, e incluso odiemos aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Extinction: Y pese a todo… podría funcionar muy bien como espejo de una realidad que, deformada por el componente de terror de las criaturas que acechan a los protagonistas, golpea las sienes como una pequeña bala que se va incrustando poco a poco hasta que, traspasando el cráneo, llega a la materia gris arrasando con todo a su paso. Juan de Dios Garduño firma una historia directa, dinámica, tan real que asusta, dando las pinceladas necesarias para que no tengamos más remedio que seguir leyendo para comprobar que, lo que nosotros pensamos que va a pasar, está ahí, a la vuelta de la esquina, dispuesto a explotarnos en la cara, y dejando que seamos nosotros, o mejor dicho, nuestras intenciones, las que desean apretar el gatillo que, en el último momento, provoca que la muerte no sea más que un paso intermedio entre aquello que conocemos y lo que podría llegar a ser, sin saberlo, la mayor de las libertades.

Podéis ver el trailer de su adaptación al cine:

Podéis comprar Extinction: Y pese a todo… pulsando el botón:

¡Comparte el post!
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

1 comentario en Extinction: Y pese a todo…

  1. El libro me gustó mucho (los géneros de terror y suspense son mis preferidos) también lo leí en una sentada. Pero tengo que decir que la película me decepcionó bastante, porque además de no estra para nada a la altura, hicieron algunos cambios en el guión-argumento que no me convencieron
    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.

*