La luna de Juan

Aprender de los pequeños (a partir de 5 años)

“La luna de Juan”, de Carmen Solé Vendrell

portada la luna.fh11Los niños viven aventuras siempre. Parece como si, allá donde miraran, fuera posible encontrar un elemento que les haga vivir un viaje que deja la realidad a un lado. Pero a veces las aventuras, como sucede con La luna de Juan, son una forma de aprender, de entender, de saber que los que nos cuidan, aquellos adultos que creemos eternos, que pensamos vivirán para siempre, nos necesitan por muy pequeños que seamos. Así es como, después de esta lectura, me encuentro observando mis estanterías, tantas lecturas que me han llevado a otras realidades, acariciando por un instante la cubierta de este libro y pensando que en aquellos silencios, en ese espacio que nos parece insalvable entre adultos y niños sólo existe una línea que nos separa: la de una caricia cuando no estamos en el mejor momento.

Juan es niño de un padre marinero. Una noche, el mar se lleva la salud del padre y será Juan quien decida ir en su busca. Con la ayuda de la luna, buscará en el fondo del mar hasta encontrar esa luz que se había perdido y que, una vez recuperada, puede hacer que todo vuelva a la normalidad.

Como decía al principio, hay aventuras que nos llevan a entender que no somos infalibles, que no somos cuerpos que permanecen en el tiempo, que siguen su curso y no nos abandonan nunca. Una de las cosas más importantes que tiene La luna de Juan es ese aprendizaje de que los pequeños también pueden cuidar de los mayores, que no son sólo ellos los que, por su edad, cuiden de nosotros sino que una caricia de esos granujas que nos hacen rabiar a veces supone la mayor de las aventuras cuando verdaderamente lo necesitamos. Carme Solé Vendrell nos lleva de la mano de este niño pequeño y su luna por unos recovecos que harán que los adultos entiendan muchas cosas y que los diminutos descubran que allí, en la luna, o quizás mucho más cerca de lo que pensamos, se encuentra la respuesta a muchos de los interrogantes que nos habíamos planteado.

La anécdota de esta lectura viene de la mano de, cómo no podía ser de otra manera, mi sobrino. Leyendo, compartiendo, disfrutando, mi pequeño se quedó mirándome, y con esa mezcla entre la duda y la necesidad de hacer una trastada, me preguntó: “oye tío, ¿y si yo me acerco a la luna, entonces ya no llorarás más?”. Ahí es cuando los niños aprenden, cuando nos enseñan a nosotros, cuando libros como La luna de Juan te acercan a un mundo que creías haber olvidado y que está ahí, simplemente, esperando a reencontrarse contigo.

Puedes comprar La luna de Juan pulsando el botón:

¡Comparte el post!
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

1 comentario en La luna de Juan

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.

*