La versión de Nelly

¿Quién es Nelly?

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“La versión de Nelly”, de Eva Figes

version nellyLa identidad. ¿Quiénes somos? ¿Es nuestro nombre el que nos define? Imagina, por un instante, que entras en un hotel, sin saber quién eres ni qué haces allí, con una maleta llena de dinero. Imagina, siguiendo el curso de los acontecimientos, que durante los días en los que se sucede tu estancia en ese hotel, sientes como si un doble, una imagen que te devuelve el espejo deformada, sigue tus pasos sin poder evitarlo. Una especie de sombra que planea por tu cuerpo y que reduce a la mínima expresión todo aquello que habías construido y que, cada vez que echas la vista atrás, parece perseguirte. La identidad y su búsqueda forma parte inherente del ser humano, en un camino constante en el que reflexionamos sobre lo que acontece, sobre lo que está por venir, o sobre recuerdos que creemos reales, pero que puede que no lo sean. La versión de Nelly nos lleva de la mano de una mujer que no recuerda quién es, que muestra en esa ausencia de recuerdos una especie de huida, una especie de efecto rebote que la mente urde en silencio para que podamos sobrevivir, para que el trauma, el shock, lo que deja de lado la racionalidad, no convierta la realidad en un maldito infierno. ¿Quién es Nelly? ¿Qué le ha sucedido para encontrarse en esa situación? ¿Y, mucho más importante, por qué hay gente que dice conocerla? Vivimos rodeados de interrogantes, de preguntas a las que no encontramos respuesta. Por tanto, no estamos viviendo una novela al uso, lo que estamos viviendo es una lectura que, subrepticiamente, nos habla de lo que guardamos, de lo que escondemos, de la fina línea que separa la locura de la cordura, desapareciendo las diferencias con un chasquido de dedos.

No hay que evitar nunca hablar de un libro cuando esté llama tu atención y lo hace, por méritos propios, a través de varios aspectos. El primordial, que es una creación de Jekyll & Jill y eso para mí ya es sinónimo de experiencia sublime, rozando la excelencia. Todo aquel que me conoce sabe que siempre que puedo, caigo en la tentación de leer uno de sus libros, porque no se me ocurre un lugar mejor para encontrar algo distinto. Si ya me ganaran con sus anteriores títulos, tener en mis manos La versión de Nelly convierte esa acción de abrir un libro por su primer página y descubrir la primera frase – que es: observé cómo mi mano se deslizaba por la hoja… – en una novela que recorre las grietas que todo cerebro posee, conformando una mezcla perfecta de misterio, de novela reflexiva, de crítica social, y de humor negro, que lleva al lector a sentirse alicaído cuando sabe que Eva Figes, su autora, ya no está entre nosotros. Hablemos también de su contenido: la elección del denominado estado de fuga para el papel protagonista para llevarnos al interior de la historia, los pequeños detalles sobre el concepto del doble, del doppelgänger, como elemento del misterio y de cómo la psicología, la mente, crea los fantasmas que han de perseguirnos allá por donde vayamos, o cada uno de los diálogos y situaciones que llevan a nuestra protagonista por unas calles que desconoce, a conocer a personas que dicen saber quién es, a secretos que parecen asomarse furtivamente y que pueblan esta lectura con preguntas sobre la sociedad, sobre el papel de la mujer en una situación de opresión, y un juego de espejos sobre el que el cristal devuelve imágenes deformadas de lo que puede suponer la locura en tiempos modernos.

La versión de Nelly cuenta, además, con un exquisito prólogo de Silvia Pellicer-Ortín que nos pone en situación antes de meternos de lleno en la historia, y con una traducción certera y perfecta de Jessica Aliaga Lavrijsen que es la que permite disfrutar en nuestro idioma de todos esos matices que la escritora Eva Figes quiso plasmar en su novela. Una historia donde nada es lo que parece, donde pueblan sus páginas más las sombras que las luces, y que pone al lector en una situación activa, uniendo las piezas, intentando encontrar las pistas que nos lleven al final, ese final que, en mi caso, con una sola frase, llegó a dar solución a lo que sucedía, pero que de seguro, para otra persona, contribuirá a darle otro significado, otra intención, una visión diferente de lo que supone la búsqueda de una identidad que, quizás, sólo deba permitírsenos buscar en las condiciones necesarias. Y es que, en esa batalla tan cruenta entre lo que significa estar loco o cuerdo, uno debe entender primero quién es para saber de lo que es capaz de hacer. Un nombre, un hotel, una mujer, y un misterio que se busca a sí mismo entre los pliegues de un cuerpo que debe luchar contra el tiempo.

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