Nido de pesadillas

El miedo como nunca

“Nido de pesadillas”, de Lisa Tuttle

PrintEl miedo, en sus reacciones más básicas, hace que huyamos o que nos enfrentemos a aquello que se nos presenta. Si ahondáramos un poco más en los entresijos de una de las emociones más básicas del ser humano, nos daríamos cuenta que la imaginación juega un papel esencial en nuestra respuesta ante estímulos que, en apariencia, pueden ser neutrales, pero a los que nosotros ponemos el significado concreto para que nuestro cuerpo reciba la sacudida que le hará correr o atacar. Puede que alguien, al leer las líneas precedentes, crea que no está ante una reseña, pero se equivocaría al pensarlo. Lo que trato de enunciar, con mayor o menor acierto, es que en materia de terror, en materia de explicarnos a nosotros mismos qué nos provoca horror, es lo que nos imaginamos lo realmente importante. Y esto viene a colación porque los relatos incluidos en Nido de pesadillas juegan a la muy estimable labor de aunar realidad con una ficción de terror, provocando que seamos nosotros mismos los que, al final, coloquemos las piezas y pensemos qué es lo que habrá más allá, lo que sucederá después, cuando el punto que indica que se habrá acabado todo en lo escrito, pero en nuestra mente seguirán vigente trama y personajes, para que podamos seguir uniendo los puntos que, como una telaraña en la que el terror es el protagonista de la función, nos atraparán sin remedio alguno. El miedo: una emoción universal atrapada en trece relatos brillantes.

La mejor literatura de horror, que desdiente y se nutre de la gran tradición gótica, no trata, como a veces pueda parecer superficialmente, del enfrentamiento supuestamente eterno entre el Bien y el Mal. Estas no son mis palabras, sino del perfecto prólogo con el que Jesús Palacios abre esta obra. Y supone una declaración de intenciones, porque lo que no nos vamos a encontrar aquí son historias típicas de ángeles contra demonios, de criaturas que buscan diezmar a la población, o de asesinos en serie que provocan el terror allá por donde pasan. Lo que aparecerá, casi sin esperarlo, de improviso, son los miedos naturales que recorren los huesos de cada una de nosotros, rodeados de una atmósfera en ocasiones opresiva – como en el relato que inicia la colección titulado Nido de bichos – o de un contexto mucho más abierto, que permite que entren en escena miedos más amplios, referenciales de otras obras, que dejan en evidencia que el ser humano es una simple amalgama de terrores que le paralizan y de ideas que lo único que le hacen es convertirle en un fallo recurrente – como en el gran relato Cuando un amigo te necesita -. Lisa Tuttle demuestra lo que puede hacerse en una corta extensión de texto condenando al lector a observar cómo miedos como los que rodean a la maternidad, a la familia, a sentirnos despreciados, a la pareja, a la soledad, se apoderan de nosotros y nos hace leer intentando discernir en qué momento el terror pega con fuerte y cómo es posible, una vez más, que al final nos encontremos con nosotros mismos, en una imagen distorsionada de lo que la realidad puede depararnos en toda su crudeza.

No suelo caer en este tipo de lecturas. No soy un ávido lector de terror. Quizás por eso intento elegir bien las lecturas que, como sucede en Nido de pesadillas, me va a ofrecer algo distinto. Lisa Tuttle maneja a la perfección esa fina línea que separa lo que desconocemos de lo que nos decimos a nosotros mismos durante todo el tiempo, estirando sus efectos hasta límites insospechados. Relatos escalofriantes como La memoria de la madera – ya no tendré la misma visión de un niño, nunca – o de corte más místico como Sun City, suponen un camino regado de migas de pan, de un pan envenenado que nos produce el escalofrío necesario para no abandonar hasta el final, pero que nos hace reaccionar de la única manera posible: seguir leyendo, descubriendo el siguiente relato sin poder evitarlo. Al fin y al cabo, la autora, en su expresión del terror, tiene una capacidad que explica muy bien, de nuevo, Jesús Palacios en su inicio: aquel que nos dice cosas que no queremos saber, pero que necesitamos que sean dichas. Si después de todo esto no sentís que os apetece pasar miedo, olvidando por un momento esa absurda concepción que ha puesto tan de moda el cine de nuestros días, no lo entenderé.

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1 comentario en Nido de pesadillas

  1. voy mas o menos a la mitad de este libro y ya puedo decir que es lo de mejor que he leido en relatos de terror este año, me gusta mucho el género y me encanta descubrir autores nuevos

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