Todos deberíamos ser feministas

El mundo debe cambiar

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“Todos deberíamos ser feministas”, de Chimamanda Ngozi Adichie

todos-deberiamos-ser-feministasTodo el mundo dice que algo está cambiando. Todo el mundo parece proclamar a los cuatro vientos que, en materia de derechos, las mujeres y los hombres viven de una igualdad legal como se llevaba pidiendo desde hace mucho tiempo. Y sí, podría ser cierto, si sólo atendiéramos a lo que dice un papel y no ampliáramos las miras para ver lo que sucede en el mundo real, en ese que no sólo se forma de palabras, sino también de acciones que, seamos sinceros, se alejan de ese mundo utópico donde hombres y mujeres pasean por una realidad semejante y llena de las mismas oportunidades. Si alguien, el que sea, observara las redes sociales durante un instante, sólo durante un segundo, vería que en cuestión de pasos, parece que hemos vuelto atrás en vez de avanzar, y que una palabra de nueve letras crea debates donde la verdadera naturaleza – esa que se suele guardar en público pero que en privado sale a la luz – aparece haciendo que ser feminista sea utilizado como arma arrojadiza, como insulto sin sentido, como palabra que denota, desde las primeras letras, algo negativo. Parece ser que, aquellos que viven en este siglo XXI, catalogado como el de las libertades – ¿cuáles?, me pregunto -, no han entendido que, como bien dice Chimamanda Ngozi Adichie en este pequeño ensayo: cuando hace tantos años busqué la palabra en el diccionario, me encontré con que ponía: Feminista: persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos. ¿Es posible que haya quien todavía no se haya enterado que esto debe ser así? Pues es posible.

Antes de empezar a desgranar lo que hay en el interior de este libro, hay que recalcar, para aquellos que crean encontrarse ante un ensayo farragoso sobre el feminismo, que dicha obra sirve más como introducción sobre el tema que como estudio del mismo. No quiero decir con esto que no sea interesante – e incluso diría que imprescindible – su lectura. Todo lo contrario. Pero creo que es conveniente aclarar que puede ser el primer paso para un posterior debate sobre todas las implicaciones que lleva aparejado Todos deberíamos ser feministas. Hechas las aclaraciones, metámonos en materia.

Lo que tenemos entre manos es el discurso que Chimamanda Ngozi Adichie dio en una conferencia en TEDxEuston, simposio anual centrado en África. De él, desde un principio, se destilan las experiencias personales de la autora sobre situaciones que le hicieron plantearse cómo es que la cuestión del género, del feminismo, no habían avanzado demasiado y que aunque pueda parecer mentira, algunas de las más antiguas concepciones sobre la materia siguen en la mente, no ya sólo de los hombres, sino de muchas mujeres. ¿Cómo es posible que, a día de hoy, por ejemplo, se siga pensando que las mujeres están subordinadas a los hombres? ¿Es posible encontrarnos con una relación férrea entre dinero y masculinidad? ¿Por qué las mujeres siguen siendo menospreciadas en los trabajos, en cualquier bar por la noche, o incluso en un detalle tan insignificante como el pago en un parking? Todos deberíamos ser feministas, ya desde su título, nos indica lo que debiera ser, y no es. Ese condicional, esa terminación en el verbo que nos indica que el camino no ha llegado a su fin, viene a hacernos entender que en materia de igualdad, en materia de derechos, poco importa que seamos hombres y mujeres, porque todos tendríamos que estar en igualdad de condiciones. Y todos sabemos que eso no es así. ¿Por qué?, sería la pregunta siguiente. Porque, y aquí yo pongo la respuesta personal, estamos todavía en un universo lo suficientemente machista como para no comprender que, hoy en día, ser mujer es sinónimo de ser persona, con los mismos derechos – y obligaciones – que cualquier mortal de entrepierna que sobresale que planea sobre este planeta.

Antes de que alguien diga nada, antes de que nadie se lleve las manos a la cabeza porque sea un hombre y esté hablando de feminismo – gente que ya me ha dicho alguna que otra cosa por las redes sociales -, diré que no se trata de si yo, quien reseña, es o no feminista, sino simplemente si tiene o no sentido común. Todos deberíamos ser feministas es, desde luego, la punto del iceberg de todo lo que sucede en el planeta con respecto a las mujeres, esa falta de cultura desde edades tempranas sobre la igualdad, esa educación tan casposa sobre las normas implícitas en un los roles de género, ese “tú eres mía, y punto” que denotan posesión cuando lo que tendría que sonar es “tú eres de ti misma”. Yo soy hombre, he crecido en un ambiente machista, en una generación que impulsó la igualdad y que ahora ve cómo se retrocede en el camino. Puedo no entender los entresijos de lo que significa a la perfección la palabra feminismo, pero lo que sí tengo claro es que Chimamanda Ngozi Adichie es una autora que habla claro, lo expone, y nos conmina a algo tan sencillo que, de tan evidente, parecería que no sucede, pero sí lo hace: tenemos que mejorarlas (las cosas) entre todos, hombres y mujeres.

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